Ser Padres

Síndrome del niño emperador ¿En realidad existe?

Se ha hecho muy popular decir que los niños y adolescentes, que por una u otra razón son intolerantes y desafían a sus padres, padecen del Síndrome del niño emperador o tirano. ¿Realmente existe este síndrome? ¿Es así como se deben calificar a los chicos que incurren en la poca empatía y agresividad?

Veamos qué dicen los expertos en psicología, terapeutas y asesores familiares sobre este calificativo y si realmente se deben estigmatizar este tipo de conductas.

¡No a las etiquetas!

La experta en educación y fundadora de Edurespeta, escuela internacional para padres, Tania García, asegura que “no existen niños tiranos” y que es necesario acabar con estas etiquetas. “Nunca se deben etiquetar a los niños y niñas”, sostiene García.

Asegura la experta española que hacer eco del “síndrome del niño tirano” es un grave error”, ya que tal como se describe éste confunde a los padres y separa, todavía más, de sus hijos.

Indica que la sociedad adulta en la que vivimos solo le importa su pensamiento y no le importa la visión de los pequeños ni sus emociones y necesidades, lo que se origina lo que denomina “carencia en la salud cerebral”.

Por otro lado, es tajante cuando dice que los niños no son tiranos: “decirlo demuestra cuán lejos estamos de las necesidades emocionales reales de los hijos”.

Añade que el carácter de los pequeños y de muchos adolescentes depende de la educación recibida. Que son el reflejo de lo que ven. “Son puramente emocionales”, asegura.

Explica la experta que en los primeros siete años de vida, el cerebro de los niños se basa en las emociones. Luego, aprende y desarrolla lo racional, pero poco a poco. Y depende del acompañamiento que tenga, de cómo le traten.

Consecuencias de etiquetar a los niños

Consecuencias de etiquetar a los niños

Casi siempre los padres ignoran el poder y el gran daño que produce etiquetar a los niños. Si los padres esperan que el niño haga algo bien, los pequeños lo harán.

En un artículo publicado en el portal web serpadres.es titulado “La importancia de NO etiquetar a los niños” se explica la necesidad de dejar de lados esos calificativos que tanto daño hacen al pequeño y a su conducta.

Por otro lado, los padres deben ser conscientes de que el uso de este tipo de señalamientos perjudican tanto el desarrollo intelectual del niño, como su autoestima.

También causa daños a su identidad cuando se les resalta algún defecto físico o comportamiento, ocasionándoles sentimientos de inferioridad.

Por eso, se recomienda a padres, maestros y entorno familiar que:

  • Hagan sentir al niño escuchado y comprendido.
  • Enseñarles a manejar sus emociones.
  • Educarlos para que se comuniquen asertivamente.
  • Evitar el uso de apodos.

¿Y qué se debe hacer cuándo un niño sufre una pataleta?

Las pataletas o rabietas son estallidos emocionales difíciles de entender y prevenir.

Al respecto Tania García detalla que debido a sus emociones, los niños se molestan, gritan y frustran y eso está dentro de lo normal. Según la especialista, lo importante es dejar que se expresen, que digan lo que sienten, así evitaremos convertirlos en marionetas.

En ese mismo orden, García explica que si como padres notas una conducta agresiva (a terceros o hacia ellos mismos) deben hablarle con calma y comprensión, paciencia y tranquilidad. Recomienda no juzgarlos, al contrario, sanamente indicarles que no es correcto.

Por otro lado, asegura que cuando estas conductas se producen a temprana edad, los padres no deben tener miedo, ya que es una forma de los niños expresar algo.

“Si estás se reprimen, saldrán a otra edad, de forma mucho más agresiva. Y deben frenarse, claro, pero sin violencia. No puedes pedirles que actúen sin violencia, cuando estamos siendo agresivos con ellos”, sostiene la educadora.

¿Cómo actuar ante una conducta agresiva?

Los expertos aseguran que este tipo de conductas se pueden corregir y ante ello proponen a los padres tres formas diferentes de actuación:

1.- Potenciar la inteligencia emocional del niño. La intención es que empatice con los demás y valore la amistad, el respeto y la confianza.

2.-Los padres deben dar ejemplo a sus hijos por lo que es esencial dialogar en todo momento y evitar gritos y peleas.

3.- Los padres deben establecer una serie de normas dentro de casa, buscando con ellos generar responsabilidades y mostrar autoridad.

Causas del comportamiento agresivo

Causas del comportamiento agresivo

El siquiatra de niños y adolescentes Steven Dickstein, asegura que las causas son variadas y pueden ser como las fiebres: desencadenarse por problemas que primero deben entenderse para luego actuar.

Las pataletas (que se ven como intencionales o manipuladoras) son menos voluntarias de lo que los padres perciben, aunque puede ser un comportamiento aprendido.

Asegura Dickstein que algunos niños pueden haber aprendido, a través del refuerzo de los adultos, que las rabietas dan resultado.

Además, pudieran existir otro tipos de causas psicologías, de aprendizaje o familiares que inciden en este tipo de conductas.

Consejos finales

Los especialistas coinciden en que los niños tienen derecho a tener sus propias opiniones y decir lo que quieren y lo que no. Los padres deben dejar que ellos se expresen.

Recomiendan dejar de reprimir las emociones de los pequeños. Lo más importante es escuchar y atender las demandas de los hijos y valorar sus intereses. Si por alguna razón no se le puede conceder, se le debe comunicar con mucha empatía. Se deben evitar los chantajes.

Cuando se tiene a un hijo único es importante educarlo como debe ser, el no tener hermanos no debe ser una causa por la que el menor deba ser agresivo. Eviten hoy la sobreprotección y estarán evitando un niño caprichoso mañana.

También dicen que el comportamiento de los padres es ajustable, así que es la herramienta más poderosa para ayudar a los niños pequeños.

La clave para minimizar comportamientos agresivos se encuentra en la educación que reciban en casa. De esta manera los niños crecen respetando a los padres y a los demás.

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