Ser Padres

Claves para evitar el empacho o indigestión en los niños

Ser padre es una tarea llena de retos. Sobre todo, con las diversas manifestaciones que pueden tener en su desarrollo los más pequeños de la casa. El empacho o indigestión, es uno de los problemas más comunes, y quizás no tenías la información de cómo evitar este escenario que pone en riesgo el bienestar del pequeño.

Es que, como nadie tiene un libro para ser papa o mamá, siempre es bueno ir aprendiendo cada día en pro de la salud de lo más preciado que tienes en casa.

Mientras van creciendo, los niños tienden a querer probar muchas cosas, y es donde ocurre este escollo que también sucede en los adultos. Es por ello que, te diremos cómo tratar un cuadro como este que está a la orden del día y quizás no lo sabías.

¿Qué es la indigestión?

La indigestión o empacho es más común de lo que te podías imaginar. Es uno de los grandes clamores por el que pasan los padres cuando tienen a un niño. Y es que, los médicos hacen referencia a este episodio como una consecuencia directa de que el niño ha comido demasiados alimentos que, desde luego, no le caen para nada bien en su organismo.

Puede suceder si tu hijo tiende a comer de una forma muy rápida o estando en movimiento. Pues, está claro que los niños siempre suelen estar corriendo de un lado y otro, aun cuando llega la hora de la alimentación.

Quiere decir que, a la hora de comer, no solo has de considerar una comida saludable, sino también una forma en la que tu hijo pueda disfrutar la porción y así no se verá en apuros con su estómago.

¿Por qué sucede la indigestión en los niños?

¿Por qué sucede la indigestión en los niños?

Si bien es cierto que existen varias causas asociadas a la indigestión, una de las más conocidas es que tu hijo está teniendo un descontrol en las horas de comer.

En tal sentido, has de programar muy bien las horas de comida para que no se vea afectado. Asimismo, se tiene en cuenta que el hecho de que tu pequeño no se siente a comer con tranquilidad, le puede jugar a una mala pasada.

Para ello, debe es evitar cualquier tipo de distracción que pueda haber en su entorno. Pues, esos alimentos que está comiendo, no lo va a digerir de la forma correcta.

Por otro lado, cuando come con muchísima rapidez, o le haces comidas con demasiadas grasas, hace acto de presencia el empacho. No podemos dejar a un lado que, los dulces como chocolates son otro de los motivos por los cuales tu hijo se ve perjudicado con su salud.

Síntomas que debes conocer

Está claro que lo padres no son médicos, pero poco a poco en compañía de las consultas médicas, tú mismo puedes ir evaluando cómo son las reacciones de tu hijo y así plantear una mejor forma de comer.

Al estómago verse afectado, tu pequeño sin duda tendrá dificultades para desenvolverse en actividades diarias. Podrían presentarse episodios en los cuales tienen a estar muy pálido, experimenta una sudoración excesiva, y las ganas de vomitar que es otro de los síntomas que te debe generar alarma.

De igual forma, la diarrea se hace evidente. Y, en ocasiones, las heces podrían tonarse duras y se le complicaría poder expulsaras, generando dolores. A continuación, te enumeramos otras señales que debes de considerar:

  1. Diarrea: Es una realidad, la indigestión viene a traer diarrea en tu hijo. En ciertos momentos, las heces pueden llegar a ser duras y un poco pegajosas. Es importante que en estos cuadros tu hijo esté hidratado.
  • Dolores de cabeza: Siempre tienes que evaluar cómo se siente tu hijo. Puede verse aturdido por molestos dolores de cabeza que son señales de que está sumergido en empacho.
  • Pérdida del apetito: Sí, tu pequeño no querrá comer nada, pues está afectado de su estómago y los alimentos que le vayas a dar de alguna forma lo va a rechazar.

A este listado de síntomas, tenemos que completarlo con los dolores en las tripas, o puede sentir el estómago prensado. En cada caso, es crucial que busques ayuda de los médicos antes de que el problema sea más alarmante.

¿Cómo prevenir el empacho?

¿Cómo prevenir el empacho?

Tomando en cuenta los síntomas, ahora conviene que te pongas manos a la obra para que en ningún momento tu hijo sufra de las consecuencias de la indigestión. En tal sentido, te haremos énfasis en una serie de recomendaciones que deberás implementar para que no hagan acto de presencia y así ciudades la salud de tu pequeño.

  • Cocina con menos especias: Las comidas que haces muy condimentadas suelen caerle mal a tu niño. Viene a producir acidez. Es mejor que sean comidas bajas en sal y con pocos condimentos, pues afectan los órganos vitales.
  • Evita las gaseosas: Son una bomba de azúcar que afecta al estómago. Sería ideal que optes por bebidas naturales o zumo de frutas preparados en casa.
  • No hagas comidas fritas: La ingesta de grasas es un problema directo para el estómago de tu hijo. Si vas a utilizar aceite, mejor que sea de oliva y en pocas cantidades. Opta por comidas a la plancha o utilizando el honor.
  • Minimiza el chocolate: Si bien quieres darle dulces a tu hijo, no lo hagas de forma reiterada. Se convierte en una adicción que pone en riesgos el estómago de tu hijo. Sucede también con los turrones.
  • Crea platos moderados: No trates de forzar a que tu hijo coma, es mejor que le des porciones moderadas para que la pueda digerir bien.
  • Es importante el descanso: Luego de la comida, tu niño tiene que entrar en reposo. Le hará bien para la digestión y posteriormente puede acostarse o desarrollar otra actividad.

Así puedes tratar la indigestión

A pesar de que no existen tratamientos como tal para acabar con la indigestión, la idea de los buenos hábitos es lo que permitiría la mejoría de tu niño. Entonces, es importante que esperes al menos 15 horas para que el malestar se reduzca.

Durante ese lapso, si tu pequeño llega a tener diarrea que puede ser lo más frecuente, trata de mantenerlo hidratado con mucha agua. Puedes incluir algunas frutas como manzanas y bananas. Gracias a sus fibras, ayuda a que disminuya la diarrea.

De igual forma, si tiene dolores en su barriguita, con el uso de aceites, podrías ofrecerle unos masajes para que baje el dolor. El reposo de tu niño es la solución y tú puedes actuar de forma exitosa con estos consejos.

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